¿Una serie que te haga pensar? Echa un vistazo a Merlí

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Merí junto a sus alumnos en la primera temporada. / diarieducacio.com

La televisión autonómica catalana, TV3, ha emitido este mes de enero la tercera temporada de ‘Merlí‘, también disponible en la plataforma Netflix, que hace un reflejo fiel de la realidad en las aulas públicas. La serie trae un mensaje claro: la educación nos reclama.

A menudo se dice que la enseñanza es importante, ¿pero actuamos realmente en consecuencia?

La educación es la base de una sociedad. Un sistema educativo que no despierte el interés de los alumnos hará del país un conjunto de personas desmotivadas y, por tanto, no competitivas. Y no es solo preocupante en términos de producción: también, y, sobre todo, creará un conjunto de personas sin espíritu crítico.

Quizá el planteamiento inicial de la serie caiga en tópico: Merlí es un profesor de filosofía alternativo que revoluciona a todo un instituto y da nombre a la producción. Pero démosle una oportunidad.

Merlí llega con su propio método de enseñanza. Aparca la tradición del temario extenso, que intentará ser forzado y obligadamente asimilado por los alumnos, para transmitir su esencia. Pasa de aportar datos a enseñar a usarlos. La memoria en favor del pensamiento.

Hay una pauta que se repite en todos los ámbitos de la realidad: un exceso de cualquier cosa provoca una caída del interés, la atención y el rendimiento. Tres puntos fundamentales para el aprendizaje. Siendo esto así, ¿no es evidente que debemos procurar que el volumen de temario no sobrepase lo necesario? A menudo nos proporcionen simples datos (aunque en grandes cantidades) que se retienen en nuestra memoria de manera superficial, por tiempo limitado. Esto no es aprender. Y el fin de la educación es aprender, ¿no?

Merlí llega, sin más material que una tiza, expone cuál es la esencia del trabajo de un filósofo determinado y lo aplica a un caso de preocupación actual. Todo ello en seis oraciones sin demasiadas subordinadas, probablemente. Y ya está. Hasta aquí el temario.

Los alumnos han atendido; su atención no ha tenido tiempo de iniciar el declive. La explicación genera su curiosidad. El grifo de información se ha cerrado en el punto álgido. Saben que esa breve sentencia es la llave que abre todo un hilo de reflexión. Son invitados al debate y, sin darse cuenta, aceptan la invitación.

Y así, la idea queda interiorizada en ellos. Su curiosidad queda potenciada y lista para actuar en cualquier otro momento de su vida. Así y solo así, nace su espíritu crítico. Y paralelamente, el tuyo.

Merlí no da demasiadas herramientas, sino que enseña a utilizar las que tenemos. Esta es la clave.