Machismo callejero: nuestro día a día

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Es indiscutible: si preguntas a cualquier mujer por una experiencia de “machismo callejero”, siempre tendrá algo que contarte.

Machismo callejero es aquello a lo que Marta y Sara, más conocidas como “Devermut”, se refieren cuando las mujeres reciben cualquier tipo de acoso por las calles. Estas youtubers, además de ser un icono para el mundo LGBTI, se dedican a denunciar este tipo de acoso mediante una cuenta en Instagram y se han convertido, por tanto, en un icono para el movimiento feminista.

Cuenta personal Marta y Sara/ Foto: Instagram

¿Cuántas veces nos habremos sentido incómodas porque alguien nos estaba siguiendo? O, ¿cuántas veces nos han gritado cosas por la calle?; ¿cuántas veces nos habrán acosado a miradas? Ya lo podemos ver en la cuenta manejada por Devermut: mujeres, en su día a día, sintiéndose acosadas por completos desconocidos.

A todas nos ha pasado: hemos mandado mensajes a nuestras amigas cuando llegamos a casa y hemos esperado para que ellas hicieran lo mismo, para poder dormir tranquilas; hemos mirado hacia atrás esperando que no hubiera ningún hombre persiguiéndonos; hemos bajado la música del móvil para escuchar mejor, por si alguien se nos estaba acercando; hemos acelerado el paso cuando un coche lleno de hombres se acercaba; nos han gritado asquerosidades por la calle y no hemos podido hacer nada más que sonreír, por miedo. Y podría tirarme años ejemplificando estas situaciones: en el metro, andando por la calle, de fiesta, etc.

Y, ¿sabéis qué es lo peor de todo? Que, tristemente, en esta cultura, no se enseña a los hombres a respetar, sino a la mujer a actuar según el comportamiento del hombre. Con esto me refiero a que la mujer, además de ser el género que sufre y que es menospreciado, tiene que soportar comentarios como: “tápate que hay mucho loco suelto por ahí” o, “lleva cuidado y no vayas sola por la calle”; “vigila tu copa”; “ves, por eso te digo que nunca te separes de las demás” y, mi favorito: “el mundo está muy loco”. No. Los hombres están locos y la sociedad no hace nada contra ello. Solo pedimos una cosa: caminar tranquilas, salir tranquilas.

La realidad es la siguiente: no hay un día en el que vayamos a salir y no pensemos “qué me pasará hoy”.

La realidad es que frente a penas de cárcel justas y cursos para erradicar el machismo inexistentes, existen cursos de defensa personal para mujeres o el 016. Y frente a “hombre no acoses” existe “mujer defiéndete”. Y eso, es lo triste.

Y ante esto, no queda otra: las mujeres debemos permanecer unidas, ayudándonos unas a otras, ante esto, el movimiento feminista es nuestra protección. El feminismo, es necesario.

Ilustración Rosie the Riveter / Foto: muitochique.com