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La cara más triste del fútbol

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La cara más triste del fútbol

Estado de San Mamés donde juega el Athletic de Bilbao / Wikipedia

La cara más triste del fútbol

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El pasado jueves 22 de febrero, alrededor de las nueve de la noche, daba inicio el partido de fútbol de la Europa League en el estadio de San Mamés en el que se iban a enfrentar el Athletic y el Spartak. Nadie se imaginaba lo que iba a suceder después: un ertzaina se jugó la vida al intentar realizar su trabajo.

Comenzaba el partido y el Spartak de Moscú se adelantaba en el minuto 43 de partido con el gol de Luiz Adriano; el partido siguió sin ningún altercado. Era ahora cuando llegaba el primer gol del Athletic de Bilbao, que en el minuto 56 Etxeita marcaba 1-1 en el marcador. Y la tensión en la grada iba aumentando: algunos aficionados de ambos equipos se adelantaban a lo que iba a suceder después del debut. Minuto 84 y llegaba el otro tanto del equipo ruso a cargo de Melgarejo 1-2. Y el partido acabaría minutos después con este marcador en el que daba la victoria al Spartak. Sin embargo, era el equipo bilbaíno el que iba a pasar a octavos de final de la Europa League.

La verdadera batalla campal entre los ultras del Spartak y los radicales del Athletic iba a tener lugar en la Explanada de San Mamés. Fueron los ultras rusos los que empezaron esta gran pelea que, desde la esquina de Felipe Serrate, comenzaron los enfrentamientos con los radicales bilbaínos. No solo se iban a suceder centenares de peleas plagadas de puñetazos, patadas en cualquier lugar del cuerpo, lanzamientos de botellas, vasos… sino que este nefasto suceso iba a acabar con la muerte de un ertzaina. En el momento en el que se pasó a la acción acudieron los efectivos de la Ertzaintza para conseguir apagar la rabia que desprendían todos estos aficionados radicales de ambos equipos, pero éstos no se lo ponían fácil. Los efectivos apenas pudieron acercarse adonde estaban todos estos concentrados, y poniendo todo de su parte consiguieron apaciguar algunos de los enfrentamientos.

El que más suerte tenía recibía un botellazo, pero un espantoso suceso estaba apunto de ocurrir: un efectivo de la Ertzaintza de 51 años, Inocencio Alonso, sufrió un paro cardíaco debido a todo lo que estaba ocurriendo. Sus compañeros intentaron reanimarlo de cualquier forma, incluido su hermano, que también estaba participando en el dispositivo, pero no fue suficiente; minutos después lo trasladaban al Hospital de Basurto. La suerte no le acompañó e instantes más tarde falleció, dejando a sus dos hijos adolescentes y al resto de sus familiares rotos por aquello que acababa de suceder.

Estos enfrentamientos entre los ultras y radicales son más que previsibles en estos partidos, pero lo que nadie esperaba era que estas peleas acabaran con la vida de un efectivo que trataba de poner calma a todos estos aficionados que solo miran por su propio bien. Solo piensan en hacer todo el daño que puedan para demostrar su verdadera afición por su equipo; ¿realmente lo están demostrando con estas batallas campales? Aún quedan varios partidos de la Europa League, esperemos que los aficionados de los diferentes equipos no acaben con la vida de más efectivos policiales. El fútbol no es una competición de lucha libre.

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Estudiante de periodismo en la universidad CEU Cardenal Herrera, apasionada por el deporte, la fotografía, el mundo del motociclismo y la tauromaquia.

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