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Un futuro mejor, ¿para quién?

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Un futuro mejor, ¿para quién?

El cobalto se extrae de forma manual en las minas de la RDC y a menudo participan en el trabajo menores. / FOTO: AI y Afrewatch

Un futuro mejor, ¿para quién?

[8 minutos de lectura estimado]

Lo que se esconde detrás de la tecnología

Este jueves se cerraba en Barcelona una nueva edición del más importante congreso sobre tecnología global, el Mobile World Congress, que ha tenido cómo protagonista la tecnología 5G, no sólo en teléfonos móviles, sino también en el sector automovilístico.

Mobile World Congress en Barcelona

Mobile World Congress en Barcelona – 20 Minutos

Teléfonos de alta gama, coches eléctricos, inteligencia artificial… Mientras tanto, en la República Democrática del Congo (RCD) miles de niños trabajan como mineros artesanales para extraer el cobalto con el que se fabrican las baterías de los teléfonos y otros dispositivos electrónicos portátiles.

Un informe de Amnistía Internacional y African Resources Watch (Afrewatch) publicado en 2016 pone de manifiesto el trabajo infantil y otros abusos en las minas de cobalto en la República Democrática del Congo (RDC).

Este informe, según afirma Amnistía Internacional, está basado en una recopilación de pruebas en las minas y algunas entrevistas con mineros y comerciantes en la zona. Para ello, Amnistía Internacional y Afrewatch rastrearon el cobalto desde las minas hasta las fábricas donde se suministran las baterías de iones de litio a las multinacionales, las cuales venden la mitad de los smartphones del mundo.

Grandes empresas de la tecnología móvil como Apple o Samsung se niegan a dar información acerca de la procedencia del cobalto que utilizan para la fabricación de sus teléfonos móviles, y si sus cadenas de suministro de cobalto favorecen la explotación infantil, tal como asegura en su informe Amnistía Internacional. Pero la polémica no sólo afecta a las empresas de telefonía móvil, sino que los fabricantes de vehículos eléctricos también se ven envueltos en ella, pues Amnistía Internacional inició una petición de firmas el pasado mes de noviembre, para que Microsoft y Renault hagan frente a las denuncias de explotación infantil en la extracción de este mineral para la fabricación de sus baterías.

Infantes en las minas

En el informe de amnistía internacional UNICEF calcula que son alrededor de 40.000 los niños y niñas que trabajan en las minas de la República Democrática del Congo, muchos de ellos extrayendo cobalto. Para explotar las minas, algunos de ellos utilizan cinceles, así como otras herramientas de mano con el fin de cavar agujeros de decenas de metros de profundidad. Otros de ellos, tienen la tarea de subir a mano hasta la superficie aquellas piedras que sean ricas en cobalto. La mayoría de estos niños y niñas desarrollan su trabajo en la superficie, buscando fragmentos de cobalto que posteriormente lavan y clasifican, aunque en su investigación, los miembros de Amnistía Internacional conocieron a un niño que había bajado a los pozos, que no están afianzados y corren peligro de derrumbe.

Niños lavando el Cobalto en la RDC – Amnesty International y Afrewatch

Ya sea que desarrollen su trabajo en la superficie o bajen a los pozos, estos niños, algunos de apenas 12 años, suelen enfermar con frecuencia debido a la inhalación de polvo de cobalto, que puede causar fibrosis pulmonar, una enfermedad potencialmente mortal. Además, el contacto de este mineral con la piel puede causar dermatitis, un sarpullido crónico, afirma Amnistía Internacional. Pese a todos estos riesgos, ni los niños ni los adultos que trabajan en las minas tienen equipos de protección como mascarillas o guantes con los que evitar la inhalación de polvo.

Los niños y niñas relataron a Amnistía Internacional sus largas jornadas laborales en las minas, en algunos casos de hasta 12 horas diarias, levantando ingentes cargas de peso de entre 20 y 40 Kg por un salario de uno o dos dólares estadounidenses, y sin nada para comer allí bajo en las minas.

Trabajo a cambio de educación

Por ley la educación primaria en la República Democrática del Congo es gratuita y obligatoria, pero debido a la falta de financiación del Estado, las escuelas se ven obligadas a cobrar a los padres una cuota de entre 10 y 30 dólares estadounidenses, para poder sufragar los costes como el salario de los docentes y los libros, una cantidad de dinero inasequible para la mayoría.

Esto provoca que los niños y niñas tengan que trabajar para pagar los costes de la escuela. La mayoría trabajan 10 o 12 horas durante los fines de semana y en los períodos de vacaciones escolares, y también lo hacen antes y después de la jornada escolar, apunta en su informe Amnistía Internacional.

“Varios niños y niñas habían sido golpeados o habían presenciado cómo eran golpeados otros por guardias de seguridad cuando entraban en tierras pertenecientes a otras empresas mineras” Denuncia en su informe Amnistía Internacional. Explotación y maltrato para conseguir un salario supeditado a la voluntad de los comerciantes, que, al no tener manera de saber la calidad del cobalto extraído o el peso del saco, los niños tienen que aceptar lo que éstos quieran pagarles, quedando así sometidos a la explotación.

El trabajo de los niños y niñas en la industria minera está reconocido como una de las peores formas de trabajo infantil según Amnistía Internacional. Los gobiernos tienen el deber legal y moral de impedirla y erradicarla por completo. Así mismo, las empresas deben asegurarse de que no haya trabajo infantil en sus cadenas de suministro, abordarlo y corregirlo una vez descubierto y hacer públicas las medidas que han tomado para corregirlo.

¡Cambia el chip!

Frente a estos abusos la ONGD ALBOAN ha iniciado una campaña llamada “Tecnología Libre de Conflicto” para dar a conocer la conexión que existe entre la tecnología que usamos habitualmente con la guerra en el este de la República Democrática del Congo.

Esta campaña incorpora también una propuesta de educación para el desarrollo que tiene por objetivo movilizar al mayor número de personas e instituciones. “El objetivo es generar una demanda ciudadana que incida en representantes políticos y empresas para que acepten su responsabilidad y adopten medidas que ayuden a terminar con el drama humanitario que se vive en el este del Congo” indica ALBOAN.

A través de un acercamiento al ciclo de “extracción – fabricación – comercialización – reciclaje” de los dispositivos electrónicos, esta campaña promueve una reflexión crítica que vincula nuestro modelo de desarrollo, nuestros estilos de vida y los patrones de consumo de la sociedad con la extracción del mineral y con las personas que sufren cada día las consecuencias de su extracción, cuestionando a su vez los sistemas de relaciones económicas internacionales.

Para lograr su objetivo, ALBOAN, pone el foco en la tecnología, en concreto, en la telefonía móvil, como elemento del que partir para llegar a la sociedad.

La ONGD ha preparado algunas acciones formativas orientadas la movilización ciudadana y adaptadas a diferentes públicos, entre ellas se encuentran: sesiones y talleres para formar agentes sensibilizadores, propuestas de movilización ciudadana dirigidas a grupos de voluntario e instituciones, unidades didácticas para trabajar en el aula y propuestas de acción de recogida de firmas, reciclaje de móviles y recaudación de fondos para proyectos de ayuda a las personas desplazadas por el conflicto.

Así mismo, dentro de su campaña “Tecnología Libre de Conflicto” ALBOAN ha puesto en marcha una iniciativa llamada “Móviles por el Congo”, afirma Daniel March, voluntario de la ONGD.

Lo que tu móvil esconde – Tecnología Libre de Conflicto- ALBOAN

Tal como indica el voluntario Daniel March, esta acción va dirigida a la ciudadanía consumidora de tecnología y pretende recoger los móviles en desuso con distintos fines. Uno de ellos son las acciones humanitarias, pues el importe que se obtiene del reciclaje de los dispositivos móviles se destina a proyectos humanitarios y de desarrollo en el este de la RCD. El Cuidado Medioambiental es otro de los fines que persigue ALBOAN con esta campaña, así recogiendo los móviles en desuso les da un fin no contaminante, es decir, se reutilizan o se reciclan. A su vez, esta campaña favorece a un consumo responsable al alargar la vida útil de estos dispositivos y racionalizar, por tanto, el impacto medioambiental que supone su fabricación.

En su campaña “Tecnología Libre de Conflicto” ALBOAN, ha desarrollado una guía de consumo responsable dónde ofrece alternativas al consumismo tradicional. Por ejemplo, cuando un dispositivo móvil se rompe, tendemos a cambiarlo sin más. ALBOAN propone algunas alternativas como consultar el servicio de garantía con la empresa o informarte sobre empresas de reparación de móviles. Si no es posible reparar el móvil la ONGD te invita a reciclarlo.

mm

Apasionada del periodismo y la comunicación. Creo que en el periodismo como medio para avanzar hacia una sociedad más justa.

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