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Nicaragua, una tiranía orteguista típicamente orwelliana

Grupo de choque atacando a manifestantes / Foto: Jorge Torres, EFE

Política

Nicaragua, una tiranía orteguista típicamente orwelliana

[4 minutos de lectura estimado]

La situación que ha llevado a Nicaragua a este estado de caos absoluto viene provocado por una reforma estatal que incrementaba las cotizaciones a la vez que realizaba una reducción en las pensiones y, aunque su presidente tratara de remediar las circunstancias revocando la reforma, las manifestaciones no cesan, al igual que el número de damnificados no deja de acrecentarse con el paso de los días.

El Gobierno de Daniel Ortega, político que retomó la presidencia en 2007 después de haber estado al frente del país entre 1979 y 1990, está atravesando momentos de absoluta inestabilidad, vandalismo y horribles formas de violencia. Todas estas fluctuaciones en la armonía estatal se deben a las peticiones, las cuales han sido ignoradas, que ha hecho la sociedad para mejorar las condiciones que atañen a la seguridad social nacional.

De acuerdo con el partido que tiene las riendas del país en estos momentos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) fue creado en un principio como una organización política militar de izquierdas e inspirado en el movimiento de liberación nacional. Este partido tiene como intención evocar la herencia antiimperialista y nacionalista adscrita a este pensamiento, no obstante, con los años ha evolucionado del sandinismo al orteguismo, acentuando la inseguridad dado un evidente sesgo antidemocrático típicamente orwelliano.

Miembro de la juventud sandinista agrede a Alfredo Zuniga, periodista de la AP / Foto: Jorge Torres, EFE

Daniel Ortega, así como su mujer y vicepresidenta del país Rosario Murillo están más que desprestigiados, sus decisiones resultan no solo incongruentes para la nación, sino de una crueldad tremebunda, por lo que las voces del pueblo piden de forma más que justificada la dimisión de ambos.

El pasado día 24 de abril tuvo lugar una concentración pacífica en Managua sin la presencia de fuerzas policiales, donde los manifestantes ocuparon un espacio urbano de siete kilómetros, clamando justicia por las 27 personas fallecidas y los 500 heridos, número de víctimas que el gobierno intentaba disimular y modificar en las declaraciones oficiales. Este acto fue ignorado y desestimado por el Gobierno, motivo por el cual cadenas comunicativas alternativas a las públicas determinaron emitir vía Web en directo la tensión nicaragüense. Se pueden destacar canales como 100% Noticias, medio censurado a partir del estallido de la crisis gubernamental.

Fuerzas antidisturbios nicaragüenses / Foto: AP

A día de hoy se calcula que hay un total de 42 muertos, ¿cuántos habrá mañana? ¿será una vez más una cifra manipulada por el Gobierno? Muchas organizaciones humanitarias contienden por la transparencia, ahora opaca y oscura, envenenada por la combinación de egoísmos y codicias políticas.

La figura de Ángel Gahona, periodista asesinado en el transcurso de las protestas se traduce como la muerte de la libertad de expresión. En el acto que se realizó para homenajearlo, tanto familiares, como colegas, como personas ajenas pero comprometidas con la mejora del país se juntaron para mostrar sus respetos y demostrar que no tienen miedo, que seguirán adelante por un futuro mejor para todos.

Ángel Gahona (1976-2018)

Frente los malos advenimientos, grupos de activistas y jóvenes de la Universidad Politécnica de Nicaragua están demostrando su enorme valía grabando la actualidad y la represión que, según afirmaba Rebeca Mora, feminista y activista, jamás había sentido de forma tan intensa. Por otro lado, muchos de los estudiantes atrincherados en la Universidad fueron señalados por la UNEN, quien los acusó de ser culpables de los problemas que asaltan y se abalanzan sobre la paz del país, cuando son la discordia y la falta de entendimiento los verdaderos responsables de lo que está sucediendo.

La solución está en el diálogo. Temas a tratar como la institucionalidad o el estado de derecho deben considerarse de manera urgente para así cortar de raíz los privilegios que convierten a Ortega en una figura absolutista y represora, marcando un antes y un después histórico, derrocando al déspota y redirigiendo Nicaragua hacia una merecida calma, olvidando los tiempos en los que para controlar a un pueblo se mandaban grupos de choque para que así imperase la ley del silencio.

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Estudiante de periodismo y ciencias políticas. Inconformista y artística. Nacida bajo una estrella errante.

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