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“La cultura es la inversión de la vida”: Mayo del 68

Estudiantes contra policías / Foto: de Goksin Sipahioglu

Observatorio social

“La cultura es la inversión de la vida”: Mayo del 68

En homenaje al aniversario del mayo francés, en Discipuli.es trataremos en este artículo desde el origen de estas revueltas de repercusión mundial hasta curiosidades de las mismas. Todo sea por incentivar un espíritu libre, vengamos de donde vengamos, sea cual sea nuestro pensamiento, “la poesía está en la calle” (graffiti de la calle Rotrou).

[4 minutos de lectura estimado]

Aquel lejano mayo de 1968, en el que las calles se llenaron de estudiantes, obreros y de toda persona concienciada de un evidente deterioro económico, además de político, cumple este 2018 cincuenta años.

Tanto éxodo rural como auge del consumismo fueron dos tendencias que no sólo retrataron la Francia de los sesenta, sino prácticamente toda la sociedad occidental, alimentando así el crecimiento de la cultura de masas, de unas formas de ser homogéneas, uniformes y absolutamente sincronizadas.

Contrariamente al uniformismo, surgen las subculturas, las contraculturas, los movimientos beatnik y hippie tan inspirados por músicos como los Rolling Stone o pensadores como Wilhelm Reich (psicoanalista austríaco que propuso la idea del orgón) o Jean-Claude Passeron, quien, junto con Bourdieu publicaron en el 65 “Les étudiants et leurs études”, libro lleno de una crítica ácida hacia el sistema educacional francés.

Et, où sont les femmes? Estas protestas también tuvieron como consecuencia un levantamiento feminista. En plena Segunda Ola feminista, activistas francesas se unieron para reivindicar sus derechos como mujeres, para eliminar tabúes sobre la liberación sexual, para darle una bofetada a la sociedad patriarcal y así conseguir redigirla a una igualitaria.

Portada El segundo sexo, de Simone de Beauvoir.

“El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir, trascendió en el contexto existencialista, abordando así la identidad femenina y sus diferencias del ámbito sexual desde la psicología, la historia, la antropología, la biología, la reproducción y las relaciones románticas.

La CGT encabezó la huelga, su intención era negociar con los simpatizantes de Pompidou, para así llegar a lo que hoy se conocen como los Acuerdos de Grenelle, cuyas condiciones demandaban un incremento del 35% del salario mínimo y un 10% de los salarios reales. Cabe recordar la activa participación del Partido Comunista Francés.

Como bien se sabe, uno de los recursos más utilizados en las manifestaciones son las consignas, las canciones, las voces que se unen a pleno pulmón gritando a favor de la causa por la que se han unido. Canciones como la de Ismael Serrano nos transportan a este mayo del 68, frases como “prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición”, “nosotros somos el poder” o “rompamos los viejos engranajes”, han dado la vuelta al mundo puesto que la fuerza de las palabras atemorizó a De Gaulle, consiguiendo que adelantara las elecciones para junio de ese mismo año.

Charles De Gaulle fue un político además de militar francés que abogaba tanto por el tradicionalismo socio-cultural como por la modernización técnica y económica. Su ideología, el gaullismo, no acabó apartada del poder aún a pesar de su dimisión en 1969. De Gaulle fue sustituido por Pompidou, quien se hizo con el 55,22% de los votos y prosiguió con la modernización del país, al igual que reforzó sus relaciones con las instituciones europeas. Como decía antes, este nuevo primer ministro mantuvo encendida la llama del gaullismo, siendo también flexible ante algunas potencias como EEUU o Gran Bretaña.

De Gaulle y Pompidou, en un acto público.

Como consecuencia ante la repercusión de las protestas, se dieron una ola de revueltas en países como la por aquel entonces República Federal Alemana y Checoslovaquia, Suiza, España, Italia e incluso estados del otro lado del charco como México, Argentina, Uruguay y Estados Unidos.

“Cuando París estornuda, toda Europa se resfría”.

¿Cuántas manifestaciones hacen falta para conseguir un gobierno justo? ¿Y cuántos políticos para cambiar una bombilla? Francia nos dejó claro que es el pueblo quien tiene la respuesta, pero es también quien les pone en bandeja a los poderosos una fácil dominación del pueblo, ensordecido por los mass media, el consumismo enfermizo y la cultura de masas. Quizás, desde un punto de vista apocalíptico, pueda afirmar que la degradación del gusto es más que evidente, puesto que la superficialidad y la simplicidad se perpetúan, haciendo de la población una serpiente que se muerde la cola y que termina por devorarse a sí misma, ignorante de lo que está haciendo con su propio ser, con su futuro y con el de los suyos. Inconsciente hasta el momento en el que esa misma opacidad que la bloquea desaparece por un motivo u otro, tal vez por el desahucio de un conocido o puede que por la lectura de un libro concreto. Sea como sea, en el momento en el que los ojos están abiertos y las pupilas fijas en la realidad, ya no hay vuelta atrás.

Altercados en el Boulevard de Sain German / Foto: Goksin Sipahioglu.

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Estudiante de periodismo y ciencias políticas. Inconformista y artística. Nacida bajo una estrella errante.

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