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Adiós, maestros

Adiós, maestros

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Este mes hemos tenido la desgracia de perder dos brillantes plumas, dos literatos que han sabido transmitir con mordacidad, sagacidad e ingenio las palabras precisas que retratan tanto mundos reales como ficticios. Tom Wolfe, así como Philip Roth, han dejado como legado la perpetuidad del conocimiento, cada uno mantenía un enfoque distinto de escritura, pero de igual importancia en cuanto a la riqueza de sus contenidos.

Tom Wolfe era conocido como el “padre del nuevo periodismo”, nació en Virginia, EEUU en 1947 y realizó la carrera de literatura y periodismo en la Universidad Washington and Lee después de declinar la oportunidad de estudiar en Princeton. Su obra retrataba la sociedad de manera muy realista, así como lo hizo Dickens o Steinbeck, siendo tremendamente incisivo en sus inicios trabajando nada más que en ensayos hasta 1987, al publicar “La hoguera de las vanidades”, la más conocida de sus novelas.

Tom Wolfe / Foto: Dan Callister, The Telegraph

El nuevo periodismo propiamente dicho nace en EEUU en los años sesenta con la publicación de la obra “A sangre fría” de Truman Capote y los reportajes de Gay Talese. Esto también supuso una modificación dentro del paradigma de Lasswell, profundizando en temas que tan sólo eran tratados de forma superficial y viendo más allá de las “5W”.

Philip Roth, también estadounidense, tiene un origen judío que caracteriza muchas de sus novelas al transmitir las vivencias de estos en su país natal y los inconvenientes a los que tuvieron que hacer frente. Se le ha comparado con otros autores como Saul Bellow o Bernard Malamud. Se especializó en temas como la autocomprensión y la naturaleza del deseo sexual a través de un monólogo íntimo, sin dejar atrás un tipo de humor muy personal y en parte contestatario. Algunos de los títulos más famosos por los que es conocido son “Pastoral americana” (ganadora del Pulitzer de 1997), “Me casé con un comunista” y su colección de cuentos de 1959.

Philip Roth de joven / Foto: Bob Peterson

Hoy nos despedimos de ambos, pero sabemos que han alcanzado la inmortalidad gracias al negro sobre blanco. Hoy rendimos homenaje a dos maestros que crearon una escuela que jamás cerrará sus verjas ni quedará enmohecida por el olvido. Lo transmitido y enseñado queda en nuestra memoria como respuestas a la vida, al periodismo y a la libertad de expresión. Una vez más, gracias maestros.

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Estudiante de periodismo y ciencias políticas. Inconformista y artística. Nacida bajo una estrella errante.

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