La Manada queda libre

0
268

Todos conocemos bien el sonado caso de ‘La Manada’, un suceso calificado de abuso sexual por parte de cinco agresores hacia una joven en la ciudad de Pamplona durante la madrugada de las fiestas de San Fermín el 7 de julio de 2016. Tan solo pasaron unas horas desde que se cometiese el delito en aquel portal hasta que los integrantes del grupo fuesen detenidos y enviados a prisión provisional comunicada y sin fianza.

Tras ello, en la apertura del juicio oral, se mantuvo esta sentencia, que se alargaría hasta un año y seis meses, cuando finalmente arrancó el juicio. La fiscalía exigió para cada uno de los acusados 22 años de prisión, aunque las instituciones gubernamentales de Navarra elevaban esta cifra a los 26 años. Pero finalmente, la Audiencia Provincial de Navarra, rechazando previas peticiones, condenó a los acusados a nueve años de cárcel por “abuso sexual continuado”, no por violación. Además, se les impuso cinco años de libertad vigilada y el pago de una indemnización a la victima.

Aunque toda esa condena quedaría en nada este pasado jueves 21 de junio, cuando bajo la fianza de 6.000 euros los cinco agresores de La Manada quedaron en libertad provisional por decreto de la Audiencia Provincial de Navarra.

Este caso desató un huracán político-social que derivó en la apertura del debate feminista. Existieron olas de manifestaciones por las sentencias de los agresores en pro de una justicia que no favoreciese al patriarcado. Creció el movimiento conocido como “No es no” en el que se reivindica que cualquier caso en el que no se respete el “no” antes de realizar el acto sexual, ha de ser condenado como una violación. No obstante, este debate iría más allá, cuando los abogados de los acusados defendieron a sus clientes con el argumento de que en los vídeos que estos últimos grabaron durante la violación, la víctima no muestra ningún signo de resistencia. Es entonces cuando apareció el lema “Si no dice no, también es violación”, lo cual desencadenó la preocupación sobre cómo el alcohol es uno de los principales problemas en este tipo de situaciones.

No obstante, también surgió un apoyo minoritario por parte de la población hacia los acusados, que defendía el hecho de que la víctima, al tener un notorio contenido de alcohol en sangre, era la responsable en el momento de la agresión sexual y la encargada de haber parado aquella atrocidad, pues los cinco jóvenes realizaron el acto siendo inconscientes de que aquello no era consentido por la joven.

Desde las fiestas de Pamplona de 2016, los ciudadanos vienen exigiendo que se cumpla el Pacto de Estado contra la violencia machista. La indignación provocada por la sentencia final, fue poca comparada con la desatada tras la liberación de los agresores, quienes tras dos años de prisión preventiva, salen a la calle. Ahora son estos los que aseguran temer su vuelta a casa dado que sus datos e imágenes han sido difundidas por todo el territorio español y el odio hacia sus personas se ha incrementado.

En una sociedad segmentada por las diversas opiniones sobre este espinoso caso, las mujeres vemos como una vez mas, nuestro sistema ha fracasado.