No soy un hombre fácil

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No soy un hombre fácil | Netflix

La directora francesa Éléonore Pourriat nos traía en abril de este mismo año un mágnifico tesoro, su película No soy un hombre fácil (fr. Je ne suis pas un homme facile), protagonizada por Vincent Elbaz y Marie Sophie Ferdane.

Una propuesta arriesgada que traspasa los límites haciendo que el espectador cambie la perspectiva que tiene sobre los comportamientos de la sociedad patriarcal.

Tanto hombres como mujeres, niños y niñas, deberían, no solo ver, sino comprender y aprender de este film. A pesar de la recomendación al público general, ha de hacerse especial mención y reclamación a todas aquellas personas machistas, que tras ver ciertas situaciones que se presentan en la producción, quizá cambiarían su forma de comportarse con las mujeres.

La trama recoge el viaje que recorre un machista cuando despierta en una realidad paralela en el que el mundo está dominado por las mujeres y ha de enfrentarse a las dificultades que estas sorteamos día a día. Desde el más mínimo detalle como una mujer corriendo en la ciudad sin camiseta ni sujetador deportivo, pasando por la “falta” de depilación en las mujeres con las que se acuesta, hasta llegar a no tener poder de decisión en ninguna situación de especial relevancia.

Es curioso e irónico que al ver cómo el protagonista vive esas situaciones de acoso, nos resulte incluso incómodo, sentimiento que la directora y guionistas han conseguido con gran habilidad. ¿Por qué no lo vemos así cuando le ocurre a una mujer? ¿Por qué no nos parece ridícula la idea de llevar faldas cortas a los oficios, que el hecho de no depilarse sea sinónimo de suciedad, que no “nos pegue” practicar deporte si no es hacer spinning…?

El proyecto consigue algo maravilloso, ridiculizar al patriarcado, a la sociedad machista. 

A pesar de todo lo positivo que posee, la película no ha llegado todavía a los oídos de mucha gente, lo cual resulta extraño al tratarse de una producción de la conocida plataforma de contenido Netflix. Me pregunto por qué será (nótese la ironía). Ningún medio de comunicación francés, español y/o internacional ha resaltado el estreno de esta película, ni siquiera se han redactado las largas críticas que podrían haber derivado en debates fantásticos entre los lectores.

Desde aquí, os invito a, no solo verla, sino a exprimirla, a cambiar la forma de comprender el mundo y a su gente y, tras ello, a compartirla. No conseguirán callarnos, no conseguirán eclipsar a la directora Pourriat, ni a sus compañeras guionistas, ni a los hombres que luchan contra su aventajada posición. Cada vez tenemos menos miedo a contar la realidad y nuestro grito sonará más fuerte que el silencio de aquellos cómplices del patriarcado.