Descubriendo a Lili Elbe

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La danesa Lili Elbe fue una artista nacida en 1882. Además de su reconocimiento por sus exitosas obras, se la recuerda también por ser considerada la primera persona conocida en someterse a la cirugía de reasignación de sexo. 

Su viaje en la vida empezó  el 28 de diciembre de 1882 en Vejle, Dinamarca. Nació bajo el nombre de Einar Mogens Wegener. Estudió en la Escuela de Arte de Copenhague, donde conocería a la que sería el amor de su vida, Gerda Wegener. Estos se casarían en 1904 y tras viajar por Italia y Francia, decidieron instalar sus vidas y empleos en París en 1912. 

Lili se decidió por pintar paisajes, mientras que su mujer se decantó por los libros ilustrados y las revistas de moda. Fue cuando a Gerda le falló una modelo, cuando Lili se prestó voluntaria y descubrió su condición de mujer transgénero. El por aquel entonces Einar, sirvió a su mujer de modelo de piernas, debiendo ponerse medias y zapatos de tacón. Tras esa obra, y con la comodidad y conformidad de Einar, Gerda siguió haciendo uso de su pareja como modelo femenino para sus obras. Todo se mantuvo en secreto hasta 1913, cuando se descubrió que la mujer que pintaba Gerda en realidad era su marido Einar, quien ya se identificaba como Lili. Tras ello, entre los años 1920 y 1930 Lili acudía a fiestas y eventos públicos vestida regularmente como una mujer de la época. No obstante, Gerda la presentaba como la prima de Einar, y solo los más allegados a la pareja, sabían que en realidad era su marido. 

Pese a que escondiese su condición a la sociedad, nunca lo hizo a sus familiares y lucho por cambiar su apariencia física para sentirse más a gusto con su cuerpo. En 1930 viajo a Alemania, convencida de su propósito, para realizarse una cirugía. Sin embargo, esta operación todavía era muy experimental en aquel tiempo. En total se realizaron cinco operaciones durante dos años. La primera consistió en la extirpación de los órganos genitales masculinos, realizada por el sexólogo Magnus Hirschfeld. El resto, las llevó a cabo el doctor Kurt Warnerkros, quien en la segunda operación de Lili se encargó del trasplante de ovarios, tomados de una joven. No obstante, la tercera y la cuarta operaciones no serian en pro de conseguir su cuerpo, sino como remedio por las complicaciones sufridas tras el transplante anteriormente mencionado. Ya la última operación tenía como fin cumplir el sueño de Lili, ser madre, a través de un transplante de útero, por desgracia, también resultó ser un fracaso. 

A los ojos de la legalidad, Lili era una mujer aceptada y reconocida, llegó a obtener legalmente el cambio de sexo y nombre y consiguió un pasaporte con su nombre. 

La vida del matrimonio Wegener cambió totalmente. Lili dejó de pintar, pues consideró que eso era algo que hacía como varón y que ya no correspondía con su identidad. 

Por su parte, Gerda, quien siempre le tuvo un amor profundo a quien llamaba “mi pobre y pequeña Lili”, volvió a casarse con otros dos hombres. 

En cuanto a las relaciones de Lili, esta inicio una con un marchante de arte francés llamado Claude Lejeune. Esta deseaba una vida junto a él y rodeada de hijos. No obstante las complicaciones por el rechazo de su propio cuerpo al trasplante de útero y construcción de vagina, le impidieron cumplir sus deseos. Al ser esta consciente de ello, escribió a su hermana en una carta tales palabras: “Anoche soñé con mamá. Me cogió en sus brazos y me llamó Lili». […] Soy Lili, vital y he probado que he tenido el derecho a vivir durante 14 meses. Puede que 14 meses no sea mucho tiempo, pero a mí me han parecido una vida entera y feliz».

Tres meses después de la cirugía, murió el 13 de septiembre de 1931 debido a un paro cardiaco provocado por una infección. 

Fue enterrada en Dresde, pero su tumba fue demolida en los años 60. No obstante, en abril de 2016, se construyó una nueva lápida, financiada por Focus Features, la productora de La chica danesa, una película que cuenta la vida de Lili. El actor Eddie Redmayne protagoniza y le da vida a Lili de forma admirable. 

No obstante, previamente a la película, esta historia llegó a difundirse en mayor amplitud cuando llegó a las manos de David Ebershoff hace 18 años, cuando decidió relatarla y publicarla en una novela a la que llamaría La chica danesa.  

Pese a que exista conocimiento de esta gran mujer, su nombre no resuena tanto como debería hacerlo. Siempre luchó por mostrar quien sentía que era, no le importó la mentalidad de la sociedad en aquellos años. Además, cabe resaltar la aceptación positiva por parte de sus allegados y la maravillosa compañera de vida que tuvo, Gerda Wegener, quien le ayudó en todo momento a que su “pequeña Lili” pudiera ser libre. Tal y como explica en la carta, vivió un corto periodo de tiempo sintiéndose liberada, pero valió la pena cada minuto que pasó sintiéndose realizada con ella misma.