Los patinetes eléctricos que han revolucionado Valencia

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Un policía local decomisa patinetes de Lime en Valencia / EFE

El pasado lunes, 27 de agosto, las calles de la ciudad de Valencia comenzaron a llenarse de patinetes eléctricos. La instalación de este nuevo medio de transporte ha traído consigo una polémica que ha acabado con la retirada de los vehículos. El motivo no es otro que el vacío legal que existe en materia de regulación específica para el uso y estacionamiento de estos vehículos.

El mismo día que la empresa Lime, propietaria de los patinetes, empezó a operar en Valencia, el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, ya expresó su preocupación ante la falta de una normativa que regulase el funcionamiento de estos vehículos. Una semana después, el consistorio decidió requerir a la empresa para que retirara los patinetes en un plazo de 24 horas al no contar con permiso municipal para ocupar la vía pública. La empresa se negó a retirar los patinetes, lo que obligó este miércoles a la Policía Local a requisarlos. De esta forma, Lime se enfrenta a una multa de 19.184 euros por ocupación del espacio público sin permiso y por el traslado de los patinetes al depósito municipal de la Policía de la avenida del Cid.

La empresa no dio su brazo a torcer y este sábado decidió sacar otra vez a la calle varias decenas de sus patinetes, obligando a los agentes de Policía a retirarlos de nuevo.

Un agente de la Policía Local retira uno de los patinetes en el centro de Valencia / Kike Taberner (Valencia Plaza)

La empresa lamenta «la ausencia de respuesta por parte del Ayuntamiento» y reclama un «diálogo abierto y constructivo»


Sin embargo, la empresa, tras la intervención policial, rompió su silencio para reclamar al consistorio iniciar un «diálogo abierto y constructivo» para «clarificar» cómo debe operar en la ciudad, dado que la firma estadounidense opera servicios de movilidad sostenible en más de cien mercados mundiales, entre los que se encuentran Los Ángeles, San Francisco, Washington, Madrid, Berlín, París o Zúrich. En un comunicado, Lime señala que «como en diversas ocasiones desde mediados de julio» ha instado al Ayuntamiento de Valencia «a iniciar un diálogo abierto y constructivo que permita buscar puntos en común y clarificar cómo debe operar la compañía, de forma que todos los valencianos puedan disponer de nuevas alternativas de movilidad sostenible en su ciudad».

Además, lamentan «la ausencia de respuesta por parte del Ayuntamiento, junto a determinadas informaciones contradictorias e inesperadas, están generando una situación de incertidumbre que afecta especialmente a los propios usuarios de Lime en Valencia».

El director general de Lime en España, Álvaro Salvat, ha asegurado que están «totalmente abiertos a hablar con el Ayuntamiento» sobre su compañía, su modelo y su encaje en la normativa local.

Unos agentes de la Policía Local trabajan en la retirada de los patinetes eléctricos de alquiler que la empresa Lime había colocado en varios puntos de la ciudad / Kai Försterling (EFE)

No existe una regulación específica para el uso y estacionamiento de los patinetes


El motivo de la retirada es la falta de regulación para el uso y estacionamiento de estos vehículos. La actual ordenanza de circulación de la ciudad de Valencia es del año 2010, cuando todavía no existía este servicio.

Dicha ordenanza establece, en su artículo nº87, la prohibición de circular con patinetes o monopatines y similares por las aceras, zonas peatonales y calzadas de uso público, salvo en los lugares especialmente destinadas al efecto, sin que en ningún caso se permita que sean arrastrados por otros vehículos. En caso de incumplimiento, los usuarios se enfrentan a multas de entre 90 y 500 euros. El reglamento establece que los agentes de la Policía Local podrán intervenir y poner a disposición del órgano instructor los patinetes o monopatines motivo de la infracción, precisamente lo que está ocurriendo con Lime.

La Policía Local incautó este miércoles los patinetes eléctricos de alquiler / Público

Ante la polémica, el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, ha comentado que el equipo de gobierno municipal elaborará una nueva ordenanza específica para controlar este tipo de aplicaciones. Además, el alcalde ha recordado que dicha ordenanza de Movilidad regulará el uso de los patinetes eléctricos, que tendrán un tratamiento similar a las bicicletas.

Desde el PSPV, la primera teniente de alcalde, Sandra Gómez, se ha mostrado partidaria de regular la oferta de patinetes con una licitación para que sean «una o dos empresas las que trabajen en la ciudad de forma ordenada y con estacionamientos», como se hace en el caso de Valenbisi. Aunque Gómez ha insistido que es algo que tiene que hablar «el gobierno en su conjunto».

¿Cómo funciona la aplicación que ha revolucionado la movilidad de la ciudad?


LimeBike tiene como objetivo ofrecer una solución sustentable para el problema del transporte de puerta a puerta, que ayude a las personas a moverse en sus ciudades de una manera accesible y conveniente, al mismo tiempo que eliminan su huella de carbono. «Estamos aquí para ayudar a las futuras generaciones a cambiar sus conductas, para que salvemos este planeta juntos», indica la compañía participada entre otros por gigantes como Google, Uber o Alphabet en su página web.

La compañía, que cuenta con 400 patinetes sólo en la ciudad de Valencia, tiene subcontratada con una empresa de mensajería el almacenamiento y recarga de los vehículos en una nave ubicada en el polígono Fuente del Jarro. El funcionamiento es el siguiente: la empresa subcontratada distribuye los patinetes por las calles de Valencia todas las mañanas y los retira por las noches para su recarga, tal y como detalla eldiariocv.es.

Durante el día, operarios de la propia Lime contratados a través de una Empresa de Trabajo Temporal se desplazan por la ciudad controlando los patinetes a través de una aplicación móvil, desde la que los tienen localizados por GPS para recoger los que estén sin batería o averiados.

La nave en la que Lime guarda y recarga sus 400 patinetes / eldiariocv.es