Una pareja homosexual se ve obligada a huir de Rusia

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Pavel Stotsko y Yevgeny Voitsekhovsky, una pareja de 28 años afincada en Rusia, decidió afianzar su historia de amor casándose a principios de este año en el mes de enero. La pareja rusa tuvo que viajar a Dinamarca para poder convertir en realidad sus sueños, ya que la ley danesa permite el matrimonio entre personas del mismo sexo desde el año 2012.

No obstante, los problemas empezaron a surgir con el regreso a su país de origen, donde las autoridades rusas atentaron contra ellos. La policía llegó a golpear brutalmente la puerta del apartamento de los hombres en Moscú . Uno de ellos comenta: “nos quedamos sentados en el piso como si se tratara de la celda de una prisión, completamente solos y aterrorizados”. A pesar de que cuando volvieron de Dinamarca llevaron sus documentos de identidad a la oficina de registro y les estamparon el certificado de matrimonio sin ninguna complicación, los agentes se negaron a darles cualquier tipo de protección, incluso llegando a amenazarlos con que podían llegar a ser detenidos, yendo a su casa a las afueras de la capital, Lyubertsy, para pedirles que les entregaran sus documentos, e incluso los dejaron sin Internet y sin luz.

Aterrorizada por los acontecimientos que vivieron, la pareja decidió huir del país cuanto antes pudiesen. Les fue posible gracias a la ayuda de miembros de la comunidad LGBT. Stotsko relataba: “una helada noche de enero dejamos el país con tan solo 53 dólares”. El país de destino fue entonces Ámsterdam, donde solicitaron asilo.

Hasta ahora, la pareja no había podido denunciar públicamente la situación dado a la recomendación de sus abogados, quienes le dijeron que no hablaran hasta que se les hubiese confirmado que estaban bajo la protección de las autoridades holandesas. Ahora, sus planes no van más allá de que se les conceda la ciudadanía holandesa, sin idea en mente de regresar a Rusia.

Si bien la homosexualidad no va en contra de la legislación rusa, el matrimonio entre personas del mismo sexo es ilegal. Sin embargo, tras repasar el código civil ruso, la pareja vio que éste recoge que las autoridades están obligadas a reconocer cualquier matrimonio que haya sido registrados en el extranjero, sin tener en cuenta el sexo de los casados. No obstante, nadie estaba al corriente de este vacío legal.

Milonov, un diputado ultraconservador del partido Rusia Unida, llegó a afirmar que el sello en el pasaporte no tenía base legal y comparó a Stotsko y Voitsekhovsky, textualmente, con “cabras apestosas”. Además, añadió que deberían ser “examinados para detectar enfermedades peligrosas” y “expulsados del país”, sirviendo esto como un toque de atención para cualquier persona que quisiera seguir los pasos de la pareja.

Los grupos de defensa de los derechos humanos indican que desde que el presidente Putin y el Congreso aprobaron una ley que prohíbe la etiquetada como “propaganda gay” en 2013, han aumentado en consideración los ataques homófobos en Rusia y, además, cualquier signo de apoyo a la comunidad LGTBI se llega a considerar un delito.

Por desgracia y como podemos ver, pese a vivir en un mundo globalizado del siglo XXI, todavía siguen existiendo países que no quieren entrar en el juego de los derechos fundamentales, siendo así causantes de atentados, en el caso de esta pareja, hacia su identidad. No hay cabida para un gobierno que no respete a sus ciudadanos y que los “obligue” indirectamente, a través de la violencia física y verbal, a abandonar su tierra para convertirse en refugiados por el simple hecho de sentir. En el momento en el que dejemos de diferenciar a los individuos por el sexo o género que tengan, podremos hablar de igualdad de condiciones, hasta entonces, siempre existirán opresiones hacia los colectivos acallados por una historia fascista, racista, homófoba, machista y xenófoba, que nos han vendido en los libros de texto de las escuelas.