Todas somos Laura

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Tras el reciente asesinato de Laura Luelmo, las redes se han volcado en solidaridad. Bajo el hastag #TodassomosLaura Twitter recoge todas las muestras de cariño y homenaje a esta profesora de 26 años que llevaba tan solo unos días en la localidad de El Campillo (Huelva).

Ante un hecho de estas características, el sensacionalismo no tarda en aparecer en los medios de comunicación, que buscan sucesos espeluznantes para hacer de ellos un show. El caso de Laura Luelmo ya es conocido a nivel nacional, no hay nadie que no sepa, al menos, una pequeña pincelada acerca del tema. Resulta decepcionante la cobertura mediática que los grandes medios de comunicación, en especial programas televisivos, están haciendo de este caso, siempre desde el punto de vista del morbo y con el único objetivo de ganar audiencia fácil.

Reporteros desplegados por los distintos escenarios de investigación, deducciones sin fundamento y preguntas sensacionalistas, entre otros elementos del infoshow, ocupan las horas de los programas matinales de máxima audiencia.

Las imágenes se repiten una y otra vez, las abundantes conexiones en directo – incluso sin nada nuevo que aportar- forman parte de este gran show que montan las cadenas de televisión para conseguir que los espectadores estén pegados a la pantalla pendiente de “la última hora”.

Desde que en 1993 se diera paso al infoshow en la televisión con los programas en directo de Paco Lobatón y Nieves Herrero por el asesinato de las niñas de Alcàsser, donde sentaron a todo aquel que pudiese desatar el melodrama y hacer aflorar los sentimientos de los espectadores, los programas televisivos no han parado de explotar esta manera de transmitir la información. Desde padres y madres de las niñas, amigas, y hasta autoridades locales pasaron por esos programas. Los presentadores hicieron preguntas que claramente sacarían la ira, la rabia y la tristeza contenida de sus invitados: “¿Usted qué haría si tuviera ahora delante al asesino de su hija?”.

Una cosa está clara: todo vale con tal de generar audiencia. Y como buenos consumidores de telebasura, seguimos enganchados a ese tipo de programas, dejándonos llevar por la corriente sensacionalista y uniéndonos al movimiento “TodassomosLaura”, aunque a los días se nos olvide.

Pero no es Laura la única mujer asesinada a manos de un hombre, de hecho, son 972 desde el 1 de enero de 2003. Sin embargo, no todas las asesinadas reciben el mismo tipo de tratamiento mediático; y ya ni hablemos de los hombres asesinados a manos de una mujer: los grandes olvidados. La violencia en sí misma constituye un delito grave, venga de quien venga, ya sea hombre o mujer el que la ejerza. La solidaridad con las personas asesinadas debería ser un acto de voluntad nacido del corazón de la sociedad, y no una manipulación de los medios para generar audiencia, y, por tanto, debería ser solidaridad para con todos.