Green Book: una tragicomedia contra el racismo

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Peter Farrelly, el director de Algo pasa con Mary o de Dos tontos muy tontos, ha abandonado la comedia para sorprendernos con este increíble drama basado en una historia real. Protagonizada por Viggo Mortensen y por Mahershala Ali, la película ya conquistó el corazón del público en el Festival de Cine Internacional de Toronto y se ha convertido en una de las grandes candidatas de los Premios Oscar con cinco nominaciones.

Green Book nos cuenta la historia de Tony Lip (papel interpretado por Viggo Mortensen), un italiano-americano del Bronx que es contratado como chófer de Don Shirley (Mahershala Ali), un virtuoso pianista negro, durante una larga gira de conciertos por el sur profundo de Estados Unidos. La principal fuerza del filme reside precisamente aquí, en sus personajes. Farrelly opta por este modelo tan típico de road movie para trabajar dos personalidades contrarias que se complementan. Ya no solo se trata de un enfrentamiento entre el blanco y el negro, sino que toda la película gira en torno a contraposiciones: lo culto y lo ordinario, lo elegante y lo vulgar, la riqueza y la pobreza, lo que se es y lo que se debe ser. Es el perfecto equilibrio entre lo mundano y lo profundo.

Otro rasgo que contribuye a que esta película sea una joya de Hollywood es el tratamiento que hace de un tema tan relevante como el racismo. Mientras la estás viendo, no puedes parar de reír, pero tampoco puedes parar de replantearte ciertas cosas. Es muy complicado unir un tema que ha afectado y afecta a millones de personas en todo el mundo con algo tan banal como el humor sin restar importancia al problema. Sin embargo, Peter Farrelly ha utilizado muy bien sus dotes cómicas dirigiendo este proyecto, logrando alcanzar un punto estable entre el drama y la comedia.

Un pequeño fallo de la película es que contiene algunos rasgos bastante predecibles, como puede ser la manera en la que se desarrolla la amistad entre los personajes. Sin embargo, esto no hace que Green Book pierda parte de su valor, ya que el contenido del argumento es tan potente que el director puede permitirse recurrir a ciertos temas convencionales o clichés sin que se vea afectada. Además, la química existente entre los dos actores protagonistas logra que el ritmo del filme sea perfecto, logrando tratar temas fundamentales para la sociedad sin que se llegue a perder la atención del espectador.

En definitiva, Green Book es una película cargada de risas y reflexiones. Es la perfecta combinación de una tragicomedia actual y unas actuaciones que consiguen que el espectador se sumerja por completo en su esencia.