‘El Candidato’ ¿Periodista o Paparazzi?

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'El Candidato' ¿Periodista o Paparazzi?
Fotograma de la película 'El Candidato', dónde el protagonista Gary Hart es acosado por los medios tras conocerse su relación extramatrimonial con una modelo

La decisión del presidente del gobierno Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales ha revolucionado el panorama político.  La campaña electoral se está convirtiendo, como todos los años, en una lucha continua por desacreditar al partido contrario, sirviéndose para ello de los medios de comunicación, que en estos tiempos funcionan como altavoces de la esfera política.

Esta semana hemos conocido la noticia de la relación que podría mantener el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, con la famosa cantante Malú. Al enterarme de la noticia, recuerdo automáticamente la película ‘El Candidato’, en la que la esfera pública y privada de la vida de un candidato se mezclan sin piedad, dando a lugar a informaciones como esta.

Pero ¿es realmente periodismo?, ¿Hasta qué punto debería importar la vida privada de un candidato político?

El periodismo está atravesando una etapa aguda, donde se mezcla en muchas ocasiones la información con el cotilleo, el morbo y el sensacionalismo; por eso no es de extrañar que nos lleguen noticias sobre la vida privada de los candidatos igual que nos llegan de otros personajes de la vida pública englobados en el mundo del corazón y la prensa rosa. Pero hay que diferenciar, y ahora más que nunca, debemos aplicar la ética periodística y marcar bien las líneas de un periodismo serio para que pueda superar la crisis y que sirva de referente para las nuevas generaciones.

No es tarea de un periodista, sino de un paparazzi de la prensa rosa, seguir a un personaje durante su vida privada y hacerle fotos, como ocurre con el personaje de la película ‘El Candidato’, Gary Hart, y como ha ocurrido con Malú y Rivera (al igual que con otros políticos). Los medios tienen un poder, fortalecer o destruir la imagen que se da de un personaje público, y en el caso de los candidatos políticos, la responsabilidad de los medios es mayor. Las informaciones sobre estos deberían limitarse al ámbito público y político, dejando totalmente de lado cualquier información sobre su vida privada.

Un candidato a la presidencia del gobierno debería ser medido en función de sus aptitudes y sus ideales, de sus propuestas para mejorar el país y no por las acciones que lleva a cabo en su vida privada, pues “quien esté libre de pecados que tire la primera piedra”.