En una sociedad capitalista en la que lo único que importa es el poder, el dinero y la fama, Josephina (Zawe Ashton), una trabajadora de una galería de arte, encuentra unos óleos en casa de unos de sus vecinos. Josephina comienza a mostrarlos ante magnates y pesos pesados del mundo del arte, explotando los cuadros para sacar el máximo beneficio posible. A partir de este momento, un poder sobrenatural comenzará a atacar a todo aquel que haya permitido que el dinero y la codicia se interpongan en el camino del arte. Esto es lo que nos presenta Dan Gilroy, director y guionista norteamericano, en Velvet Buzzsaw, su última película. Sin embargo, a pesar de contar con un argumento tan original y con un elenco envidiable en un primer momento, el filme ha causado sentimientos opuestos entre el público.

Por un lado, pese a que en ella participan actores como Jake Gyllenhaal o René Russo, las interpretaciones son bastante mediocres. Además, los personajes son poco interesantes y no tienen profundidad. Es imposible que el espectador se llegue a identificar con ellos y que pueda sumergirse de lleno en la historia, ya que lo único que se sabe sobre su vida es que su trabajo está relacionado con el arte contemporáneo. Otro aspecto muy decepcionante de película es el tratamiento que el director hace del suspense.

Muchos definen Velvet Buzzsaw como una mezcla de thriller, intriga y crítica satírica, pero creo que esto solo es cierto durante la primera mitad de la película. El objetivo principal del thriller o del suspense es mantener al espectador en un estado de tensión durante un tiempo determinado, trabajando así con sus propias expectativas. El problema es que se trata todo de una forma muy superficial, como si realmente nada tuviera importancia. Por tanto, resulta difícil intentar que el público preste atención si la propia obra maneja la historia de manera inadecuada. Es necesario añadir que los efectos especiales son muy básicos, lo que le arrebata credibilidad.

Sin embargo, la película tiene un punto a su favor. Es una crítica a una industria que ve en la figura del artista una máquina de hacer dinero y que ha acabado con la pureza del arte. No considero que el director haya hecho una mala película a propósito, sino que lo que realmente pretende es que el espectador sea consciente de la banalidad que nos rodea. No muestra, por ejemplo, elementos de la vida de los personajes porque, para ellos, todo gira en torno al dinero y al éxito. Cuando ven una pintura o una escultura, no prestan atención al valor artístico, sino al beneficio económico que esta les puede proporcionar.

Velvet Buzzsaw es, en definitiva, una crítica al capitalismo que nos hace ver cómo el dinero y lo material han invadido la parte más pura del ser humano. Una película recomendable, pero que no está hecha para complacer los gustos de una gran mayoría.