Elecciones europeas: un parlamento fragmentado y unos votantes ilusionados

Fuerte caída del Partido Popular Europeo y de los Socialistas Europeos y gran ascenso de ALDE y de los Verdes

0
118
El líder del EPP, Manfred Weber, realiza su lectura de las elecciones ante un hemiciclo abarrotado de periodistas de todo el mundo / Rosa Estevan Hernaiz

El mundo entero ha mirado a Europa en un domingo electoral en el que finalmente, la noticia más deseada por todas las instituciones comunitarias se ha producido: el aumento de la participación electoral en el conjunto de la Unión Europea. No ha sido poco el incremento, 8 ilusionantes puntos más que en las elecciones de 2014, pasando así de un 40,5% a un 50,5%. Esto es, la mayor participación de los últimos 20 años.

Y así se ha demostrado cuando Jaume Duch, el portavoz del Parlamento Europeo, ha pronunciado esta cifra y una exclamación de sorpresa generalizada ha recorrido el hemiciclo del parlamento.

A la espera de que el 100% de los votos estén escrutados, la composición de la Eurocámara ha cambiado notablemente. Los dos grandes grupos políticos han reducido en gran medida sus escaños y de manera casi idéntica. El Partido Popular Europeo (EPP) sigue siendo la fuerza más votada, pero ha perdido 42 escaños (de los 221 que consiguieron en las elecciones de 2014, han obtenido 179), mientras que los Socialistas Europeos (S&D) se han dejado en el camino 41 eurodiputados (pasando de 191 a 150).

Los últimos resultados actualizados (a las 2:57 de la noche del 26 de mayo) / Fuente: Parlamento Europeo

Las mayores sorpresas de la jornada han sido el grupo liberal ALDE, que ha aumentado en 40 sus escaños, por lo que se sitúa como una tercera poderosa fuerza política con 107 eurodiputados y los Verdes, que al lograr 20 eurodiputados más consiguen dar, con 70 escaños, el “sorpasso” a la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL). Este último es, junto con el EPP y los S&D, uno de los grupos políticos perdedores de la jornada, con un descenso de 14 eurodiputados, de forma que pasa de los 52 que poseía a 38.

Tras la publicación de los primeros resultados oficiales, los candidatos a presidir la Comisión Europea han salido al espectacular y cautivador escenario que el parlamento ha montado para esta larga noche electoral.

El primero en hablar ha sido el candidato del partido más votado, Manfred Weber, del EPP. Este se ha mostrado decepcionado con los resultados pero ha remarcado que, pese a la fuerte, caída siguen siendo el principal grupo político del Parlamento, por lo que ha afirmado, “tenemos el mandato de ser los líderes del gobierno de Europa”. Aunque, ha añadido, “somos conscientes de que va a ser necesario negociar con humildad”.
En cuanto a los posibles pactos, estos se regirán bajo dos premisas: el mantenimiento de la estabilidad y el rechazo a establecer cualquier alianza
 con partidos extremistas.

Tras él, ha sido el turno de Frans Timmermans, de los S&D. Ha reconocido, al igual que el candidato popular, la notable pérdida de eurodiputados de su grupo, pero se ha mostrado ilusionado con llevar a cabo su programa político. “Quiero colaborar con otros grupos para crear una plataforma progresista que actúe contra el cambio climático y que consiga una justicia social y fiscal”.
Con respecto a los pactos, ha manifestado que está dispuesto a hablar con todas aquellas fuerzas que compartan estos ideales progresistas y ha marcado una férrea línea roja: “jamás pactaré con la extrema derecha”.

Por su parte, Margrethe Vestager, del grupo ALDE, se ha mostrado exultante con los primeros resultados y con tono grandilocuente ha expresado: “Hemos acabado con el bipartidismo. Estos últimos 5 años me he dedicado a romper monopolios y eso es lo que hoy hemos hecho”. Bajo este entusiasmo, la danesa ha exteriorizado por primera vez durante toda la campaña electoral que quiere postularse a presidir la Comisión Europea, sobre la que propondrá que tenga paridad de género.
La candidata liberal ha aprovechado también para expresar su reconocimiento (recubierto de alegría) por el crecimiento del grupo de los Verdes porque, ha expresado, “supone la constatación de que los europeos desean lo mismo que nosotros:
actuar contra el cambio climático”. A lo que ha añadido la urgencia de trabajar por la justicia fiscal.  

Ska Keller, la líder del segundo partido triunfador de estas elecciones, los Verdes, ha expresado su gratitud con los votantes y ha afirmado ser consciente de la responsabilidad que ahora poseen: “luchar por la conservación de la biodiversidad y conseguir la justicia en todos los campos”. Ha aprovechado a su vez para criticar el repentino interés por el clima por parte de algunos grupos. “Si hemos ganado tantos votos, ha expresado, ha sido porque los votantes han preferido el original frente a las copias”.

Las intervenciones han finalizado con Nico Cué, de la Izquierda Unitaria Europea. El candidato de origen asturiano (pero emigrado desde muy pequeño a Bélgica) ha admitido no haber conseguido el resultado al que aspiraban, por lo que «la tarea que tenemos por delante, ha indicado, es revisar nuestras propuestas políticas para emprender un compromiso todavía más ambicioso contra el cambio climático y a favor de las políticas sociales”.
Estas dos, el clima y las cuestiones sociales, se alzan pues, como las dos prioridades fundamentales de los grupos políticos de la UE.

Con la finalización de las palabras del último candidato, los periodistas del hemiciclo han dejado (de forma momentánea) el tecleo incesante que durante la última hora estaban realizado y han comenzado a hacer sus cábalas sobre los posibles pactos velados que a partir de estas declaraciones se han intuido.
En esta noche electoral, con la constatación de un futuro parlamento muy fragmentado, una cosa ha quedado clara: quien posea el arte de la negociación será el claro vencedor de las elecciones europeas.