Grecia da un giro a la derecha… para echar a Tsipras

La victoria del partido conservador más antiguo del país heleno se debe más al desgastado término de "voto útil"

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Elecciones Grecia

El denominado «voto útil» ha supuesto una avalancha de votos a la formación liderada por un Kyriakos Mitsokakis que ha arrasado en los cuatro estamentos políticos a falta de la segunda vuelta y que ha forzado las ya confirmadas elecciones nacionales a finales de junio.

Resaca electoral en Grecia con un claro signo: Un giro a la derecha por obligación con el único objetivo de echar del poder al hombre que dijo que iba a echar a quienes abusaron de él en la crisis. Ni la propaganda hablando del crecimiento en el empleo le ha servido para que la sociedad viera que  era el líder que debía guiarles a inicio de la próxima década. Debía haber llegado hasta octubre, la situación dice que a finales de junio esté incluso lejos de la política… Después de todo parece que será mejor así.

A pesar de haber cuatro estamentos electorales el objetivo era claro: en las locales votar a caras conocidas o como en los otros tres grandes escenarios votar a Nueva Democracia para echar un Tsipras al que muchos decían «no entender». Un líder que seguía hablando de quitar privilegios a la «prensa privada» y a las «oligarquías» en su mitin de Salónica cuando muchos le percibían como uno más de esa ‘clase’.

Las elecciones al Parlamento Europeo solo han sido la punta de lanza. 7 escaños para el debutante Mitsokakis y 6 para los de Tsipras… con un 10% de ventaja en el porcentaje de voto para el partido conservador que tras saber los resultados ha pedido adelantar unas elecciones que al final el aún Primer Ministro de la República ha confirmado que habrá y que pedirá al presidente tras la segunda vuelta electoral de la próxima semana. Los socialistas 2.0 (Movimiento por el cambio), el KKE (Comunistas) y la extrema derecha ‘presuntamente criminal’ (Amancer Dorado) obtendrán dos cada uno. Solución Griega y Día25 (Partido Creado por Yiannis Varousfakis) tendrán un escaño cada uno.

Las grandes periferias (salvo Creta; la isla casi siempre independiente, izquierdista y ajena a los movimientos del continente; prefiriendo ir a su ritmo al ser la más grande de las periferias en ultramar y con una Iglesia Ortodoxa semindependiente de Atenas) también se han definido con el conocido como voto útil para echar a la izquierda del poder.

Las regiones del norte del país (el trío ‘macedónico’ que crucificó a Tsipras tras el tratado de Prespa) han decidido lanzarse a los brazos del ‘novato’ para recuperar lo que (creen que) históricamente les pertenece: La nomenclatura macedónica («Macedonia es Grecia» como lema pintado en muros o tallado en esculturas por toda la franja fronteriza con dicha mención en su nombre regional).

Tsipras
Tsipras al terminar de dar un discurso

A nivel local, y a la espera de refrendarlo en la segunda vuelta, el partido conservador gobernaría en las dos grandes ciudades del país (Atenas y Tesalónica) en todo un seísmo a nivel local con dos ciudades de gran impacto en el país (son las dos ciudades que más estudiantes extranjeros reciben cada año gracias al programa ERASMUS), quedándose en segunda posición en la gran localidad portuaria de El Pireo, donde la formación de carácter local «Victorioso Pireo» revalidó el triunfo en en el consistorio municipal.

Salvo pequeñas excepciones, estas elecciones han cumplido el cometido que los analistas pensaban que iban a tener: ser plebiscitarias de cara a unas posibles elecciones nacionales. Según datos contrastados, hay votos a Nea Dimokratia con el objetivo directo de echar a Tsipras a cualquier nivel (en todos y cada una de las cuatro elecciones que había en el día de hoy).

En un país tan pasional en su actos como es el ‘Guardián de los Balcanes’ (por tamaño, localización, relevancia global e historia intrínsecas en él) su gente sabía que cualquier voto en contra, podía hacerle ver que era una buena opción ir a las urnas en el escenario nacional antes de lo esperado (y tras los acontecimientos del último año) era la mejor opción posible. Y así ha sido. De hecho pocos veían hoy cuatro elecciones (desapego por Europa y en la credibilidad política desde 2011, en las jóvenes generaciones) sino la forma de hacer ver a Tsipras que puede que lo toque dar un paso hacia detrás (después de todo).

A pesar de que los apoyos a lo que empezó siendo una escisión euro-reformista de un KKE tan poco afín a la idea comunitaria (con cárteles que piden marcharse de la Unión visibles por toda la ciudad de Tesalónica, por ejemplo), ya no es la idea que inundaba kilómetros alrededor de la céntrica plaza Syntagma en Atenas. Se desvanecía así la idea de que la extrema izquierda sea (al menos a esta hora) la solución para guiar a Grecia en la tercera década del siglo en el que nos encontramos. Muchos de ellos piensan que la derecha tampoco lo es, pero a la hora de elegir ‘entre dos males’ (como dirían los grandes propagandistas) el menos desgastado Mitsokakis aparece como mal menor al hombre que, para muchos, traicionó a los griegos tras no salirse de la Unión Europea (ejecutar el Grexit) cuando en el Referéndum que el propuso, un 61% dijo Οχι (No en griego).

El legado de Tsipras tal vez haya que verlo cuando acabe el mega ciclo electoral que ya ha tenido su primera gran escena este domingo, que tendrá su tercera y última escena a finales de junio, donde se espera que los griegos sigan yendo ‘derechos’ a las urnas con el objetivo de sacar del Parlamento al hombre que metieron allí para acabar con su pobre situación económica (que posiblemente aguanten varias generaciones hasta 2060) y no tener que estar pendientes de lo que diga Bruselas, como si fuera el templo de un Dios al que debían pleitesía cuando empezaron a crear el recurso que hoy empiezan a denostar: La política y la democracia (avanzando hacía la autarquía) que pusieron y que posiblemente echen a Alexis Tsipras del poder… Mirando a la derecha que conserva su esencia para recuperarlo.