La sociedad anestesiada

Han dejado de importarnos, si es que alguna vez nos importaron, las personas que viven en contextos desfavorables

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Turquía
Momentos después de un accidente en microbus en Turquía / Orhan Asan (AFP)

Anestesia se define como ausencia temporal de la sensibilidad de una parte del cuerpo o de su totalidad provocada por la administración de una sustancia química, por la hipnosis o como causa de una enfermedad. Pues bien, la sociedad occidental está anestesiada y debe despertar cuanto antes. Y el periodismo es uno de los culpables.

El otro día, un viejo amigo me preguntó lo siguiente: ¿sabes en qué país acaban de morir doce personas en un atentado terrorista? Le miré confuso, realmente no sabía nada de un atentado de tales dimensiones. Acababa de ojear por encima los principales periódicos digitales y no recordaba nada al respecto. Le dije que no tenía ni idea y me respondió enfadado, de manera clara y concisa: “Vaya basura de periodismo, vaya basura de sociedad”.

El atentado fue en Chazni, en el centro de Afganistán, el pasado domingo. Doce personas murieron y otras 179 resultaron heridas tras la explosión de un coche bomba que tenía como objetivo una oficina de los servicios de Inteligencia del país, entre las víctimas hay niños. No fue portada en ningún diario europeo, no fue trending topic en Twitter, ningún famoso apoyó en redes sociales a las víctimas y familiares con el hashtag #PrayForAfganistán, apenas ocupó dos minutos en el telediario de los principales canales europeos, no se realizaron coberturas especiales desde occidente, y, lo que es más preocupante, la gran mayoría de la sociedad occidental, autoconsiderada civilizada y avanzada, no será consciente nunca de que doce inocentes fueron asesinados en la mañana de una caluroso día de julio.

Tristemente, esta es una realidad que pasa todos los días. En zonas de conflicto de Asia y África hay atentados casi a diario con muertos y heridos. Gente que lucha por la supervivencia día a día y que no conoce los derechos fundamentales de los que gozamos en Europa. Mientras tanto, en occidente, millones de personas crecen como indiferentes a una realidad catastrófica que afecta a una gran parte de la población mundial.

¿Cómo es posible que haya dejado de ser noticia un atentado con doce muertos? Hemos sido anestesiados contra un problema que no nos afecta de manera directa. Han dejado de importarnos, si es que alguna vez nos importaron, las personas que viven en contextos desfavorables. De manera inconsciente, vivimos como indiferentes en una sociedad cada vez más egoísta e idólatra, en la que solo nos importa lo que pueda afectar a nuestros planes de futuro de una manera directa o indirecta.

En este sentido, el periodismo es uno de los culpables de esta situación. Y al mismo tiempo, tiene la llave para una posible solución. El periodismo hace de intermediario entre las realidades de la sociedad y la sociedad. «El periodismo da voz a quien no tiene, y consigue que el mundo se mueva«, aseguraba la periodista Mara Torres en una entrevista. Por tanto, los medios de comunicación podrían conseguir sensibilizar a la población en cuestiones semejantes. Pero, desgraciadamente, no interesa.

Esto se ve reflejado en las diferencias mediáticas que tiene un atentado en Francia frente a uno en Oriente medio. Cuando el lobo está dentro de casa y el riesgo de ser atacado por él es real nos preocupa mucho; pero cuando está lejos y ataca a otros nos es completamente indiferente.

Esta función de dar voz al que no tiene es una de las claves para conseguir un cambio. Los medios de comunicación tienen que aprender a compatibilizar las noticias que más interesan a la sociedad con las que realmente son transcendentes, y de esta manera construir una sociedad concienciada con lo que de verdad importa, y así comenzar a despertar de la anestesia.