Campañas políticas: ¿Manipulación?

Cómo operan los bots en las redes sociales durante las campañas electorales

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Comunicación política en campaña electoral

Con tanta repetición electoral, las campañas electorales se multiplican y es donde entran en juego las redes sociales: una forma aparentemente fácil y económica de hacer publicidad, pero las campañas políticas cada vez son menos limpias.

La utilización de las redes sociales en sí no es algo negativo. De hecho, permite crear anuncios y segmentarlos por edad, sexo, gustos, lugar y más. Todo ello es muy positivo porque de esta forma se consigue llegar exactamente al nicho de gente con un perfil determinado que se entiende que es el perfil idóneo del votante del partido en cuestión.

Pero las campañas políticas han evolucionado de manera negativa. Están desde hace años en una lucha continua por desacreditar al partido contrario, sirviéndose para ello de los medios de comunicación y de las redes sociales, que en estos tiempos funcionan como altavoces de la esfera política.

Eva Campos-Domínguez y Berta García-Orosa analizan con detalle la estrategia de bots masivos y el big data en su artículo comunicación algorítmica en los partidos políticos: automatización de producción y circulación de mensajes. Afirman que la utilización de algoritmos en las estrategias de los partidos políticos adquiere importancia sobre todo con los datos masivos (big data) y la automatización de la producción y circulación de contenidos en red a partir de datos personales.

Sin embargo, no solo en España se hacen este tipo de campañas. De hecho, el estratega político y especialista en campañas electorales Álvaro Ortuño Ripoll, relata en una conversación telefónica, que en España se usan relativamente poco, es extraordinariamente sofisticado en otros países hasta el punto en que “ya no se utiliza solo para Internet, sino que el uso de tapaderas o agrupaciones falsas se usan en la política norteamericana desde hace muchísimos años para financiar las propias campañas”. España, como todos los países de Europa y todos los que tienen un sistema no presidencialista, siempre va a rebufo de lo que se hace.

Desde su experiencia internacional, Ortuño, afirma que, en países como Brasil, Colombia o México, las campañas de bots y las campañas publicitarias que utilizan técnicas disruptivas son más notorias, mucho más comunes y el dispendio que se utiliza en ellas es mucho mayor. En ese sentido, España no es una excepción, es una parte más de la regla.

“las campañas funcionan cuando están bien organizadas”, asegura Álvaro ortuño

El especialista en campañas electorales afirma que en las campañas de bots o no bots su impacto o su influencia no difiere de aquellas que son sin bots y añade que “las campañas funcionan cuando están bien organizadas, cuando tienen un target claro y cuando se utilizan técnicas de marketing político adecuadas para el fin que se persigue”. En ese sentido hay campañas que usan bots o cuentas falsas de manera similar a las campañas de base pueden ser muy exitosas si se utilizan de manera adecuada. Sin justificar su uso, Ortuño, aclara que si se usan correctamente pueden ser muy útiles y se reafirma en su negativa de usarlas como arma política.

Ortuño explica que las campañas de bots carecen de la socialización natural que tienen las campañas orgánicas. No obstante las campañas de bots tienen la ventaja de que son un poco más ordenadas y el impacto responde casi única y exclusivamente al dinero que los creadores de estas campañas estén dispuestos a gastar en ellas. Asegura que grandes campañas con mucho presupuesto tienen escenarios fantásticos para el uso de bots.

Por su parte el politólogo y periodista, Alejandro Comes, que a su vez es director de Estudio La Base, explica que cada vez que surge una campaña así está diseñada para generar una influencia negativa en los votantes de aquellos partidos que son víctimas de estas campañas.

El 30 de octubre de 2019 eldiario.es publicaba una noticia titulada: Una campaña opaca de anuncios en Facebook y carteles en la calle promueve la abstención entre votantes del PSOE y Podemos. Se trataba de una campaña donde pedía la abstención “específicamente a los votantes del PSOE y Unidas Podemos en las elecciones generales del 10 de noviembre”.

La campaña utilizaba dos formas para difundir su mensaje: por un lado, pegando carteles en las calles de barrios que “apoyan tradicionalmente a partidos de izquierda, colocados en Madrid y varias ciudades andaluzas”. La otra forma de hacer llegar su mensaje era a través de una campaña de anuncios pagados en Facebook, la red social que más usuarios contiene, que según afirma este diario llegaron a unos dos millones de usuarios en menos de cinco días.

La operación que llamaba a los votantes de la izquierda a no acudir a las urnas fue originada en una página creada bajo el nombre ‘Yo con Íñigo’ e “invirtió en tres anuncios para promover la abstención, además de en promocionar un vídeo que recoge un discurso del candidato de Más País en el que se dirige explícitamente a los votantes de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias”, según apuntaba eldiario.es.

Al respecto, y preguntado por la influencia de este tipo de campañas en la sociedad, el politólogo y periodista Alex Comes comenta “Lo hemos visto con la plataforma ficticia que impulsó uno de los asesores del partido popular. Creó una plataforma de apoyo a Íñigo Errejón que criticaba de manera bastante cruda tanto al Partido Socialista como a Podemos. Con esa campaña sucia, porque conviene destacar que es una campaña negativa y que es una campaña sucia, al final lo que se busca es de una manera poco ética desmovilizar el votante de izquierdas tanto de podemos como del Partido Socialista pero también genera un conflicto entre los propios partidarios de Más País en este caso”.

Comes asegura que hasta aproximadamente mediados de abril de este año 2019 orquestar una campaña de estas características en Facebook era mucho más sencillo, se podía mantener el anonimato porque a la hora de promocionar diferentes publicaciones en Facebook no había ningún tipo de transparencia. “Una persona podía promocionar lo que quisiese que en ese anuncio publicitario no se veía quién lo había contratado”. En esas fechas entra en vigor un nuevo reglamento de Facebook que obliga a rendir cuentas y a hacer pública la información de los pagadores de las campañas políticas. “En este caso, ese asesor que ha metido el dinero para esta campaña no estaba al corriente de esa nueva actualización de Facebook y ha sido descubierto por el desconocimiento”, asegura Comes.

Pero la picardía no entiende de leyes y aquellas personas que buscan hacer campañas sucias tienen todavía algunos trucos. Por eso Comes afirma que “se pueden seguir manteniendo en el anonimato este tipo de acciones siempre y cuando no sean anuncios pagados. La manera es a través de páginas y cuentas falsas ya que para ello no te piden ningún tipo de documentación legal o personal”. Por tanto, posibilidades de seguir haciendo estas acciones hay muchas, tanto en Facebook como en otro tipo de redes y es muy difícil poderlo controlar de forma automatizada, profundiza Comes. A,demás de que evidentemente se pueden hacer campañas negativas al margen de las redes sociales, “ya que alguien pega un cartel por la calle y no sabes quién ha sido”.

El politólogo y periodista Comes explica la manera de crear este tipo de campañas: “Es a través de unas empresas que de una manera que considero poco ética hacen lo que se llaman granjas de bots que lo que hacen es automatizar diferentes cuentas que realizan siempre la misma actividad en Twitter con el único propósito de replicar o multiplicar el impacto que puedan tener dentro de las redes sociales”. Pero Comes asegura que la mayoría de esas cuentas, aparte de que solo con verlas se sabe que es una cuenta falsa, suelen moverse en el mismo círculo de opinión y conexión en las redes sociales, entonces no tiene mucha utilidad y al final a un político lo que le interesa no es convencer a un usuario de Twitter, le interesa convencer a un ciudadano. “Si tu acaparas un millón de seguidores en Twitter y la mayoría son falsos es algo de poca utilidad, se basa fundamentalmente en la apariencia”, afirma Comes.

“Lo que buscan es saciar su ego de no ser el político que menos seguidores tiene” Alejandro Comes

En este sentido asegura que el objetivo principal de estas campañas es sobre todo saciar el ego de los políticos. “Lo que buscan es, en primer lugar, saciar su ego de no ser el político que menos seguidores tiene, y, en segundo lugar, que no parezca que es el que menos apoyo tiene en la comunidad de Twitter. Por su parte, las redes sociales Facebook e Instagram, que son la misma empresa, muestran una cuenta en función de su interacción, algo denominado engagement en términos de marketing digital. De tal forma que si una cuenta compra seguidores falsos para engordar el número de followers, pero no interactúan, si una cuenta tiene muchos seguidores y poca interacción, los algoritmos de estas redes sociales penalizan estas acciones reduciendo de forma considerable la visibilidad, que es el alcance de la cuenta a los usuarios de la red”.