Invisibles, pero perceptibles al mismo tiempo. Esquivados, evitados e ignorados conscientemente por ciudadanos y representantes políticos. Muchos son los que pasan de puntillas junto a los más desfavorecidos y evitan todo tipo de contacto visual, sin quererse involucrar en la miseria ajena. Los juicios y los prejuicios están servidos, es la artificialmente desarrollada invisibilidad de la pobreza.

Cabe distinguir entre desigualdad y pobreza, entendiendo este segundo término como la carencia de bienes y recursos que permiten llevar una vida digna. La pobreza tiene diferentes rangos en función del observador comparativo. Un ciudadano español de la zona norte estaría se asemejaría a los países con más recursos de la Unión Europea. Por el contrario, los de la zona sur estarían en un baremo de mínima capacidad de recursos.

Por tanto, la pobreza en los países del primer mundo pasa a ser un factor determinante en la crisis actual para el denominado “Estado del Bienestar”. En cambio, esta supuesta repartición de la riqueza entre los ciudadanos no se produce, ya que si por pobreza se comprende “la ausencia de lo esencial”, se tendría que hablar de pobreza absoluta, por tanto, pasando a ser la expresión extrema de la desigualdad.

En un mundo globalizado, determinadas acciones económicas acaecidas en el otro lado del globo, provocan el llamado efecto mariposa, sacudiendo las arcas del Estado. Obviamente, este hecho pasará factura en cuanto a los recursos sociales para la ciudadanía. Mientras, en el sector privado unas cuantas corporaciones o individuos se enriquecen. Este hecho manifiesta que es menor el poder de los ámbitos públicos que el privado.

 

El papel de las ONG’s frente la miseria

Donde no llegan las instituciones sociales, llegan las ONG’s. La internacionalmente conocida Cruz Roja lleva instaurada en territorio español desde mediados del siglo XIX. Este organismo fomenta la inserción social y el empoderamiento a las personas con alta vulnerabilidad y riesgo de exclusión, dedicando especial atención a emigrantes, mayores, mujeres y niños.

La directora provincial de Intervención Social de la Cruz Roja, Cuca Cuadrado, afirma que evidenciar la miseria “no es plato de buen gusto”, pero a la vez considera que “cada vez más, la gente conoce los recursos y oportunidades para salir adelante”, haciendo referencia a los bancos de alimentos y opina que “la mayoría de las personas que necesitan ayuda terminan solicitándola”.

Entre los objetivos específicos para el Desarrollo que aplican las Naciones Unidas, se encuentra el de erradicar la pobreza, magno problema en un mundo repleto de desigualdades. Según revela el informe AROPE, el 26,1% de la población, es decir, 12,3 millones de personas en España, viven bajo el riesgo de caer en la pobreza o exclusión social.

 

Gran desequilibrio en la Comunidad Valenciana

En 2018, el Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión en la Comunidad Valenciana, publicó el análisis ‘Política social y exclusión severa’ que señala cómo hoy, el resultado del periodo de recesión y posterior expansión económica que abarca desde 2007 hasta 2018 ha duplicado la población perjudicada por cuatro o más estadios de la exclusión social, entre los que se incluyen vivienda, salud y consumo.

La realidad social del desequilibrio económico provoca el nacimiento de entidades como Pobreza Cero, cuya filosofía de acción civil contra la miseria, llama a la movilización a todos los sectores de la sociedad, provocando desde sus filas la mayor convocatoria de la historia contra esta. La idea central de Pobreza Cero prioriza esta cuestión en iniciativas conjuntas con instituciones, tanto laicas como religiosas; con el respaldo de actores, escritores y el apoyo de líderes sociales, como el expresidente sudafricano y Nobel de la Paz Nelson Mandela.

Desde sus inicios se han llevado a cabo cientos de actividades de difusión y concienciación a los grupos políticos, con actos como recogidas de firmas, concentraciones, conciertos solidarios, conferencias… por ello se plantean campañas que respetan tanto los Derechos Humanos como a la propia naturaleza.

 

Concienciación como solución

La portavoz de la Coordinadora Valenciana de ONGD, Carmen Rodríguez, ratifica la labor de concienciación en sus declaraciones, “es importante que participemos, nos agrupemos y seamos parte del cambio” y afirma que “ni medios, ni políticos hablan de pobreza, tenemos un modelo económico que se dedica a excluir a cada vez más gente”. Su labor consiste básicamente en una sensibilización para un cambio en el modelo económico, así como en algunas leyes y políticas y aunque esta organización se centre de manera principal en la cooperación internacional, también practican la acción social dentro de la autonomía valenciana.

La coordinadora, señala también las muchas caras de la miseria y afirma “está más cerca de lo que pensamos”. Añade que “no es sólo la gente que duerme en la calle o las comunidades africanas a las que les afecta la hambruna”. Un tercio de la población valenciana está en riesgo de miseria y exclusión. Las mujeres corren mayor peligro que los hombres, a ellas les afecta más la desigualdad”, por ello indica “es importante incidir en ellos”.

 

Desigualdad enfatizada

Nerea Basterra, portavoz de la ONG Oxfam Intermon en la Comunidad Valenciana, enfatiza la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Afirma que el trabajo femenino está peor remunerado y es más precario que el de los varones. A pesar de ocupar puestos similares, la brecha salarial es dos décimas más bajas que la estatal. En el conjunto del país es del 14,7%, en la Comunidad Valenciana del 14,5%. Los datos del estudio estadístico de esta ONG, concluyen que, en 2018, el desempleo femenino era un 3,5% mayor al masculino.

En la Comunidad Valenciana hay un 15,5% de personas cuyos ingresos mensuales son inferiores a los mil euros, la mayoría de ellas son mujeres. Tan solo el 31,5% de las féminas ocupan puestos directivos o cargos de responsabilidad ejecutiva en las empresas frente al 68,5% de los hombres. El poder adquisitivo significativamente menor pone a las mujeres mayores en una situación de riesgo.

Desequilibrio en las pensiones, un 37,7% más bajas que las de los hombres. / Foto: Pedro Armestre

Durante el siglo pasado se implantó con éxito en diferentes países un sistema que protegía a los ciudadanos desde el Estado. Un ejemplo es la Seguridad Social, la educación, la sanidad que partían de sus impuestos pero la distribución que los Gobiernos no era arbitraria. Los individuos se acogían a este Estado del Bienestar. La falsa seguridad les inducía al consumo que hacía crecer a su vez su país, pero este modelo ya no sirve. Las economías privadas superan en muchos casos a los ingresos públicos. Este desfase provoca que las antiguas fórmulas no sirvan para problemas nuevos.

Algunas voces reclaman la renta básica como solución equitativa de redistribución de la riqueza, sobre todo hacia los más desamparados. En los países en los que este sistema se ha puesto en uso, pese a lo que pueda parecer, la gente no ha dejado de trabajar, sino que ha reinvertido ese dinero para ser pequeños autónomos y generar nuevos ingresos al Estado.